domingo, 9 de diciembre de 2018

Amsterdam. Oude Zijde

Hacía mucho tiempo que no nos lanzábamos a coger un vuelo, no poder planificar los viajes con tiempo, y tener que comprar cuatro billetes de avión, hacía que fuese muy difícil, pero papá ha logrado entrar en un turno rotatorio en su trabajo, y por fin podemos empezar a hacer planes con algo más de antelación, así que en cuanto vimos que el puente de diciembre de este año estaba libre, pensamos "viaje de avión!!!!", y Amsterdam fue el destino elegido.


Amsterdam es una ciudad ideal para visitar en un puente, aunque nos hubiese gustado tener más tiempo para poder ir a los alrededores y ver los típicos molinos holandeses y su campiña, pero como siempre decimos, hay que dejar algo sin visitar para tener la excusa para volver.

La ciudad se puede dividir en cuatro zonas: la parte antigua (Oude Zijde), la parte nueva (Nieuwe Zijde), el cinturón de los canales (Grachtengordel) y el Barrio de los Museos.

Oude Zijde, la parte antigua, es la ciudad que empezó a crecer junto al puerto, y, como no, junto al puerto proliferaron los burdeles, lo que originó el famoso Barrio Rojo.


Aunque íbamos con niños, no podíamos dejar de visitar esta zona, y la verdad es que no éramos los únicos, multitud de turistas con niños pasean por el barrio, aunque claro está a unas horas aún tempranas. En el barrio, además de casas de prostitución hay viviendas, tiendas, guarderías... Es muy seguro pasear por allí, pues es uno de los barrios más vigilados por la policía.
No se pueden sacar fotos de los escaparates de este barrio, así que tendréis que imaginarlo. Paseando veréis escaparates con mujeres semidesnudas esperando clientela. Se llama Barrio Rojo, porque sobre los escaparates hay una luz roja, si está encendida es que hay prostituta, si está la cortina echada es que está trabajando, si la luz está apagada no hay nadie. Lo de poner la luz roja, fue un acuerdo al que llegaron en la Edad Media las mujeres que no ejercían el oficio con las que sí, ya que los marinero llegaban al puerto y algunos, sobre todo los ebrios, entraban en la casa de cualquier mujer fuese prostituta o no importunando a las que no lo eran, para evitarlo, las prostitutas colocaron un farolillo rojo delante de su puerta y se acabaron los malentendidos.
Además de luces rojas, hay escaparates con luces azules, lo que indica que la prostituta que te vas a encontrar dentro es una transexual. Es bueno saberlo, porque los tratos con las profesionales se hacen en la puerta las habitaciones, y una vez que has entrado no se devuelve el dinero.
Otras calles del Barrio Rojo, están iluminadas de color rosa, son donde vamos a encontrar distintos espectáculos de sexo en vivo.



Nosotros visitamos el barrio con un free tour, la verdad que muy recomendable porque te cuentan multitud de curiosidades. Aquí podéis tener más información:
https://www.amsterdamtours.es/amsterdam/que-ver-en-amsterdam/el-barrio-rojo-de-amsterdam.html

En mitad del Barrio Rojo, encontramos la Oude Kerk, una iglesia de estructura gótica, que se construyó en parte con el dinero de los clientes de las prostitutas que acudían arrepentidos a la iglesia, lo que no sabían es que al parecer el sacerdote había llegado a un acuerdo con las prostitutas para que al terminar el trabajo los hiciesen sentir culpables y los animasen a confesarse y pagar por sus pecados.

La iglesia se puede visitar, cuesta unos 10 euros la entrada, los niños gratis, aunque es bonita, quizás
es demasiado lo que se paga para lo que se ve.






En el exterior de la iglesia encontramos una curiosa escultura en el suelo, se trata de una obra anónima, que una mañana apareció sin saber cómo en la ciudad


los vecinos protestaron, y el ayuntamiento intentó quitarla, pero tras la escultura hay una barra tan profunda que dificulta quitarla sin tener que hacer una gran obra de ingeniería. No es la única escultura que hay por la ciudad que haya aparecido de esta manera. En este enlace tenéis algunas:

http://comollegaraholanda.blogspot.com/2014/11/el-misterioso-escultor-de-amsterdam-y.html

Otro edificio de interés es el Waag, antigua puerta medieval convertida hoy en restaurante



Frente al Waag, nos encontramos con algo muy típico en Amsterdam, un mercado:


Aunque el más conocido, es el de los tulipanes, en Amsterdam nos encontramos los mercados por distintas plazas y calles, con los productos más diversos, como aquí que vimos un puesto con distintas variedades de setas.

El otro edificio reseñable, de esta zona es la casa museo de Rembradt, que nosotros no visitamos porque con el tiempo que teníamos, solo dos días y medio, no podíamos abarcarlo todo:


Y frente a la casa museo, nos encontramos con el pintoresco edificio del café de Sluyswacht:


Edificio que se sitúa, a la derecha de la puerta de Leprozenpoort, la puerta no está en su lugar original, pero era la entrada al lugar que se habilitó en la ciudad para mantener a los leprosos en el siglo XV en cuarentena, años más tarde ese mismo lugar sirvió para acoger/encerrar a los enfermos mentales:


Oude Zijde, tiene todos estos encantos, pero sin duda, lo mejor del barrio, como de toda Amsterdam, es pasear por sus calles, perderte y dejarte sorprender:



Si quieres saber más de nuestro viaje Amsterdam pincha aquí:



viernes, 31 de agosto de 2018

Coimbra. Ciudad universitaria de Portugal.

A una hora de Oporto, nos encontramos la ciudad universitaria de Coimbra, que destaca también por sus calles e iglesias, un lugar con encanto en el que se respira cultura y música, que no podéis dejar de visitar si tenéis la oportunidad.

Coimbra está edificada sobre una colina, y en lo más alto de la colina nos encontramos la Universidad, comenzaremos nuestro paseo por aquí. La Universidad de Coimbra es  la más antigua de Portugal podéis conocer su historia en el siguiene enlace: http://visit.uc.pt/es/sobre/ , desde 1537 la Universida se ubicó en el Palacio RealSi decidís visitarla, es muy recomendable ir temprano para comprar las entradas y evitar colas, además las entradas incluyen una visita a la bibilioteca Joanina (visita de la más recomendable) de las que tienes que elegir una hora de entrada.

Lo primero destacable de la Universidad es su enclave, sobre la colina, que permite unas preciosas vistas de la ciudad:

Patio das Escolas

Vistas desde la Universidad
El acceso al Patio das Escolas es por la Porta Férrea, rodeada de símbolos universitarios.


Con la entrada que nosotros compramos pudimos visitar la biblioteca Joanina, la capilla de San Miguel, la cárcel académica, además del edificio del antiguo palacio que alberga la sala de los capelos y la de los arqueros. No visitamos el campanario, por el que ahí que pagar a parte. Con la entrada además, pudimos visitar el museo de la ciencia, y no lo visitamos, pero también teníamos derecho a la entrada al parque botánico.

La capilla de San Miguel me sorprendió muy gratamente, decorada con azulejos de estilo manuelino. Destaca además un enorme órgano barróco de 2000 tubos. Una curiosidad de esta capilla, es que en ellas solo pueden casarse aquellos que hayan estudiado o trabajado en la univeridad.



El pórtico de la capilla
Una gran escalinata, la Vía Latina,  es la entrada a las dependencias universitarias:



De su interior debemos destacar es la sala de los Capelos, o salón de actos, donde se celebran los eventos más importantes de la universidad.de impresionante belleza.


Pero, realmente lo que más nos impresionó fue la biblioteca Joanina, con una gran sala, con tres espacios diferenciados, con una impresionante altura y una impresionante colección de libros. Aunque si tenéis miedo a los murciélagos, habéis de saber que en su interior vive una colonia de estos, pues lo consevan para que se coman insectos que puedan dañar los libros. De la biblioteca no se pueden hacer fotos, así que tendréis que ir a verla. Sí os dejo una foto de los libros de la pequeña biblioteca que hay en la primera planta, solo para abrir boca:


El museo de la ciencia, que también visitamos nos trasladó a épocas pasadas, es enorme, tiene un gran catálogo en la colección, aunque los espacios se quedan pequeños. A los niños les gustó mucho, y aunque merece la pena,  para mí es una de las cosas prescindibles si tenéis poco tiempo para la visita.



Cerca del museo, y abandonando ya la universidad, nos acercamos a la catedral nueva, el edificio de la catedral es del siglo XVI, pero no es hasta 1772 hasta que se utiliza como la nueva catedral.

Fachada de la Sé

Su interior
Si hablamos de una Sé Nova, es porque hay una Sé Velha o Vieja, esta la encontramos cuando empezamos a descender por la colina, se trata de una iglesia románica, muy bien conservada.


Su interior merece la pena visitarlo, hay que comprar entrada para visitar la parte del fondo y el claustro, el claustro sí merece la pena, con aíre romántico que conserva la magia del pasado.





Continuamos nuestro paseo, ahora cuesta abajo, por unas callejuelas empedradas, algunas con escalones, que nos trasladan a una época más lejana, al romanticismo portugués, cuando las calles sonaban a fado.
Las escalinatas que bajan de la Sé


Por las calles encontramos esculturas que hacen alusión al fado y los oficios tradicionales portugueses

Una puerta vestigio de la muralla de la ciudad
La parte baja de la ciudad encontramos primero el Monasterio de la Santa Cruz, que se encuentra ubicado en la Plaza 8 de Mayo, en su iglesia de 1131 reposan los restos de los primeros reyes de Portugal, Alfonso Henriques y Sancho I. La iglesia y el monasterio acogen una muestra de la evolución del arte portugués, ya que fue mejorada a lo largo de la historia, así encontramos muestras del estilo manuelino y también renacentistas.


Junto al monasterio encontramos el Café de la Santa Cruz, se trata de una iglesia parroquial reformada.




Su interior

El claustro de su interior


Hay que aprovechar cualquier ocasión para refrescarse. 😃

Como no, los impresionantes azulejos

Un detalle del coro.
La entrada es gratuita, aunque si quieres visitar el claustro y la sacristía debes pagar una entrada de 2,50 euros por adulto y 1,50 por niño. No es caro y merece la pena.

Alejándonos un poco del recorrido inicial, podemos llegar al claustro da Manga, nosotros lo vimos el primer día de noche, es un monumento al aire libre, no es el más bonito, pero sí es muy llamativo para los niños. Se trata de un monumento renacentista, construido frente a la llamada fuente de la vida.





Volvemos sobre nuestros pasos, y dejando atrás de nuevo el monasterio de la Santa Cruz, llegamos a la plaza donde se encuentra la iglesia de Sao Tiago, de finales del siglo XII, representativa del románico portugués, fue una pena porque nos la encontramos cerrada y no pudimos visitarla por dentro.


Junto a la iglesia se sitúa la plaza de Comercio, una plaza singular rodeada de edificios de planta y fachada irregular, donde además de las terrazas de los restaurantes y bares, encontramos puestos ambulantes y tiendas típicas.


Puesto ambulante de cebollas trenzadas

Iglesia de San Bartolomé al final de la plaza
 La plaza la visitamos también de noche, donde por suerte encontramos una preciosa fiesta ameniza con música portuguesa.


Otra agradable sorpresa, la encontramos paseando por las calles cercanas, de pronto doblando una esquina nos encontramos esta casa, un casa medieval en casi perfecto estado de conservación.

Por último visitamos el monasterio de Santa Clara a Velha, que se encuentra al otro lado del río Mondego. El monasterio está totalmente en ruinas, pero recomendamos su visita por su belleza y el encanto romántico que desprenden todas las ruinas. Además es muy recomendable entrar a ver el audivisual que explica por qué fue construido ahí el monasterio, quién fue su fundadora y la causa de su estado. Es realmente interesante, aunque lo oímos en portugués. De forma muy muy resumida, el convento fue fundado por Doña Mor Dias, que lo entregó a las monjas clarisas, pero la presión que ejercieron los monjes de Santa Cruz que se oponían a la apertura de este convento, hizo que se cerrara. Sin embargo, en 1314 gracias a la Reina Isabel de Portugal, volvió a abrir sus puertas. La mala ubicación del convento, junto al río Mondego, hizo que se inundase en varias ocasiones lo que hizo que acabase trasladando a un lugar más alto de la ciudad. La historia del convento trata de un relato de superación de dos mujeres en un mundo de hombres, así que no os perdáis la visita ni el audiovisual.
La entrada son cuatro euros, pero hay una entrada especial para familias, de a partir de cuatro miembros que hace que te cueste la mitad.


En este lado del río también se sitúa un parque temático llamado Portugal de los Pequeñitos, la verdad es que no nos llama nada la atención entrar a ver los distintos monumentos de un país, pero en pequeño, quizás sea divertido para los niños, pero decidimos dejarlo pasar.

Os dejamos aquí nuestro recorrido:
https://www.mapsdirections.info/mapea-mi-ruta/viewMap.php?route=181167



Por supuesto, no podemos acabar este post, sin hablar de la rica comida portuguesa, sus dulces y sus vinos.

Bacalao

Carpaccio de Pulpo
La sangría, que es parecida a la española, pero un poco más fuerte

Y sus postres:


Pastel Tentúgal


Enormes merengues.
Nos despedimos aquí, no cabe pensar que no volveremos a visitar este precioso país que nos tiene cautivados a los cuatro miembros de esta familia, nuestro país vecino y a la vez desconocido, Portugal.